El mercado mundial de modalidades de imágenes cerebrales alcanzó un valor de 14.630 millones de dólares en 2025 y se prevé que crezca de 15.470 millones de dólares en 2026 a 24.120 millones de dólares en 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 5,71% durante el período de previsión 2026-2034.
En los últimos años, el crecimiento del mercado de las modalidades de neuroimagen se ha visto impulsado por el aumento de casos de enfermedades neurológicas como el Alzheimer, el Parkinson y los accidentes cerebrovasculares a nivel mundial, lo que incrementa la demanda de soluciones de imagen, ya que el diagnóstico precoz es clave para la prevención y el tratamiento de estas enfermedades. Además, se estima que la incorporación de tecnologías avanzadas como la IA y el aprendizaje automático en estas modalidades de imagen generará oportunidades para el crecimiento del mercado global.
Las modalidades de neuroimagen son las diversas técnicas utilizadas para visualizar y analizar la estructura y la función del cerebro. Estas técnicas se dividen, a grandes rasgos, en dos categorías: imagen estructural e imagen funcional. La imagen estructural se utiliza para visualizar la anatomía cerebral y diagnosticar lesiones graves y enfermedades intracraneales. La tomografía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) y la tomografía por emisión de positrones (PET) son algunas de las modalidades de imagen estructural más comunes. La TC utiliza rayos X para crear imágenes detalladas de la estructura cerebral, mientras que la RM utiliza campos magnéticos y ondas de radio para generar imágenes de alta resolución de la anatomía cerebral.
Por otro lado, la PET detecta la actividad metabólica en el cerebro mediante la inyección de una pequeña cantidad de trazador radiactivo en el torrente sanguíneo del paciente. Las técnicas de imagen funcional se utilizan para evaluar la actividad y la función cerebral. Las modalidades comunes de imagen funcional incluyen la resonancia magnética funcional (RMf), la electroencefalografía (EEG), la magnetoencefalografía (MEG) y la espectroscopia de infrarrojo cercano (NIRS). La RMf mide la actividad cerebral detectando cambios en el flujo sanguíneo y la oxigenación, mientras que la EEG y la MEG miden la actividad eléctrica. En cambio, la NIRS mide la actividad cerebral detectando cambios en las concentraciones de hemoglobina oxigenada y desoxigenada en la sangre.
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El creciente número de trastornos neurológicos, como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y el accidente cerebrovascular, impulsa significativamente el mercado de las técnicas de neuroimagen. Según la OMS, los trastornos neurológicos representan más del 6 % de la carga mundial de morbilidad. Alzheimer's Disease International (ADI) informa que aproximadamente 50 millones de personas en todo el mundo viven con demencia, y se prevé que esta cifra se triplique para 2050. Esta creciente prevalencia exige herramientas de diagnóstico avanzadas para una detección temprana y precisa, lo que impulsa la demanda de tecnologías de neuroimagen.
Además, el creciente envejecimiento de la población, más susceptible a los trastornos neurológicos, impulsa aún más el crecimiento del mercado. Las Naciones Unidas estiman que para 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años, frente a una de cada once en 2019. Este cambio demográfico subraya la necesidad vital de mejorar las soluciones de neuroimagen para abordar los desafíos de salud que plantea el envejecimiento de la población. En consecuencia, se están realizando importantes inversiones en el desarrollo de modalidades de imagen avanzadas como la resonancia magnética (RM), la tomografía computarizada (TC), la tomografía por emisión de positrones (PET) y la tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT), que ofrecen información detallada sobre la estructura y la función cerebral, facilitando un mejor diagnóstico y una mejor planificación del tratamiento.
El elevado coste de los equipos de imagenología representa una limitación importante en el mercado de las modalidades de imagen cerebral. Los sistemas de imagenología avanzados, como la resonancia magnética funcional (RMf), la tomografía por emisión de positrones (PET) y la magnetoencefalografía (MEG), son costosos de adquirir y mantener, lo que supone un desafío financiero para los centros de salud, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Por ejemplo, el coste de una nueva máquina de RM puede oscilar entre 150 000 y 3 millones de dólares, dependiendo de la complejidad y las características del sistema.
Además, los costos operativos y de mantenimiento, incluyendo la necesidad de técnicos especializados y actualizaciones periódicas de software, incrementan aún más la carga financiera. Este elevado costo limita el acceso de una mayor población a las tecnologías de imagen avanzadas, especialmente en regiones con presupuestos sanitarios limitados. Asimismo, las políticas de reembolso para los procedimientos de imagen suelen ser insuficientes para cubrir los gastos, lo que desalienta a los profesionales sanitarios a adoptar estas tecnologías. Las limitaciones financieras dificultan la adopción generalizada de las modalidades de imagen cerebral, lo que podría afectar la calidad de la atención a los pacientes con trastornos neurológicos.
La integración de la inteligencia artificial (IA) en los sistemas de imagenología representa una oportunidad significativa para el mercado de las modalidades de imagen cerebral. Las tecnologías de IA, incluidos los algoritmos de aprendizaje automático y aprendizaje profundo, tienen el potencial de revolucionar el campo al mejorar el análisis y la interpretación de imágenes. Los sistemas de imagenología basados en IA pueden procesar grandes volúmenes de datos rápidamente e identificar patrones que podrían ser difíciles de detectar para los radiólogos humanos. Esta capacidad mejora la precisión diagnóstica y permite la detección temprana de afecciones neurológicas.
El mercado se segmenta en tomografía computarizada (TC), tomografía por emisión de positrones (PET), resonancia magnética (RM) y tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT). La resonancia magnética (RM) dominará el mercado durante el período de pronóstico. Varios factores pueden atribuirse al hecho de que la resonancia magnética (RM) es la modalidad dominante en el mercado de imágenes cerebrales. En primer lugar, la resonancia magnética (RM) es capaz de producir imágenes de alta resolución del cerebro, lo que permite un diagnóstico y monitoreo precisos de afecciones neurológicas. Para empezar, la resonancia magnética (RM) es una técnica de imágenes no invasiva, lo que significa que no utiliza radiación como lo hacen las tomografías computarizadas (TC). Esto la convierte en una opción más segura para los pacientes. En tercer lugar, la resonancia magnética (RM) tiene una amplia gama de aplicaciones en el campo de la neurología, incluido el diagnóstico y monitoreo de afecciones neurológicas como la demencia, enfermedades cardíacas,esclerosis múltipleaccidentes cerebrovasculares y tumores cerebrales.
El mercado se segmenta en adultos, pediatría y lactantes. Se estima que el segmento de adultos dominará el mercado durante el período de pronóstico. Este dominio se debe a la mayor prevalencia de afecciones neurológicas y al aumento de la demanda de servicios de neuroimagen en adultos. Los adultos suelen requerir técnicas de neuroimagen para el diagnóstico y seguimiento de diversos trastornos neurológicos, como tumores cerebrales, accidentes cerebrovasculares, demencia y otras afecciones más comunes en la población adulta. El dominio del segmento de adultos en el mercado de neuroimagen se ve reforzado por la mayor población de pacientes en esta categoría, lo que se traduce en un mayor volumen de procedimientos de neuroimagen realizados en adultos que en niños y lactantes. Además, los adultos suelen presentar una gama más amplia de afecciones neurológicas, lo que hace necesario el uso de técnicas de neuroimagen para un diagnóstico y tratamiento precisos.
El mercado se divide en hospitales, centros de diagnóstico e institutos de investigación. El segmento de hospitales acaparó la mayor cuota de mercado durante todo el periodo de previsión. Este dominio se basa en el papel fundamental de los hospitales en la prestación de servicios sanitarios, como las pruebas de diagnóstico por imagen para afecciones neurológicas. Los hospitales están equipados con tecnologías de imagen avanzadas como resonancia magnética (RM), tomografía computarizada (TC), tomografía por emisión de positrones (PET) y tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT), que permiten ofrecer servicios integrales de neuroimagen a pacientes que requieren evaluaciones y tratamientos neurológicos. Los hospitales son centros de atención primaria donde los pacientes reciben diversos servicios médicos, incluidas las pruebas de diagnóstico por imagen para trastornos neurológicos. La disponibilidad de modalidades de neuroimagen en los hospitales permite un diagnóstico oportuno y preciso de afecciones cerebrales, lo que se traduce en planes de tratamiento y atención al paciente adecuados. Además, los hospitales suelen contar con departamentos especializados y centros de neuroimagen dedicados a la investigación en neuroimagen, lo que subraya su importancia en el mercado.
América del Norte domina el mercado mundial de modalidades de imágenes cerebrales, impulsado principalmente por Estados Unidos y Canadá. El liderazgo de la región se atribuye a varios factores, entre ellos una infraestructura sanitaria avanzada, un gasto sustancial en salud y extensas actividades de investigación. El sistema sanitario estadounidense se caracteriza por su sólida inversión en tecnología médica e innovación. Según la Asociación Estadounidense de Hospitales, los hospitales estadounidenses gastan más de 300 mil millones de dólares anuales en tecnología médica, incluidos equipos de imágenes de última generación. Esta importante inversión permite la adopción de tecnologías de imágenes de vanguardia, como la resonancia magnética funcional (fMRI), la tomografía por emisión de positrones (PET) yMagnetoencefalografía (MEG).
Además, la alta prevalencia de trastornos neurológicos en Norteamérica exige herramientas de diagnóstico avanzadas. La Asociación de Alzheimer informa que más de 6 millones de estadounidenses viven con la enfermedad de Alzheimer, y se prevé que esta cifra aumente a medida que la población envejece. La creciente incidencia de otras afecciones neurológicas, como la enfermedad de Parkinson y la epilepsia, impulsa aún más la demanda de modalidades sofisticadas de neuroimagen. El énfasis de la región en el diagnóstico precoz y el tratamiento eficaz de estos trastornos subraya la necesidad de técnicas de imagen avanzadas.
Además, Norteamérica se beneficia de un sólido apoyo a la investigación y el desarrollo (I+D) en el campo médico. La presencia de instituciones de investigación líderes y la colaboración entre el mundo académico y la industria fomentan la innovación en tecnologías de neuroimagen. Las iniciativas y la financiación gubernamentales, como las de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), desempeñan un papel crucial en el avance de la investigación y la mejora de las capacidades diagnósticas. La integración de la inteligencia artificial (IA) en los sistemas de imagen es otro factor clave en la región. Las empresas norteamericanas están a la vanguardia en el desarrollo de soluciones de imagen basadas en IA que mejoran la precisión y la eficiencia del diagnóstico. Por lo tanto, la combinación de una infraestructura sanitaria avanzada, una importante inversión en tecnología, la alta prevalencia de trastornos neurológicos y un sólido apoyo a la I+D posicionan a Norteamérica como un actor dominante en la industria global de las modalidades de neuroimagen.
La región de Asia-Pacífico está preparada para un crecimiento significativo en el mercado, impulsado por el aumento de las inversiones en salud y la creciente concienciación sobre los trastornos neurológicos. Países como China e India lideran este sector gracias a su gran población y a la mejora de su infraestructura sanitaria. La rápida urbanización y el desarrollo económico en estos países están generando mayores ingresos disponibles, lo que permite a más personas acceder a tecnologías médicas avanzadas. Además, las iniciativas gubernamentales para mejorar los servicios de salud y promover el diagnóstico precoz de enfermedades están impulsando la demanda de técnicas de neuroimagen. Asimismo, la creciente prevalencia de trastornos neurológicos, junto con el aumento de las inversiones en investigación y desarrollo, impulsa la adopción de tecnologías de neuroimagen en esta dinámica región.
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