El tamaño del mercado mundial de carne cultivada se valoró en 36,24 millones de dólares en 2025 y se prevé que crezca de 44,23 millones de dólares en 2026 a 217,57 millones de dólares en 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 22,04% durante el período de previsión 2026-2034.
La carne cultivada, también conocida como carne de laboratorio o carne celular, es carne real producida mediante el cultivo de células animales en un entorno controlado, en lugar de criar y sacrificar animales. El proceso consiste en extraer células de un animal vivo y cultivarlas en un medio rico en nutrientes para desarrollar tejido muscular. Este enfoque innovador busca ofrecer una alternativa ética y sostenible a la producción tradicional, reduciendo el impacto ambiental, el maltrato animal y las enfermedades transmitidas por los alimentos.
El mercado global está cobrando impulso gradualmente en todo el mundo, impulsado por la demanda de los consumidores de una producción alimentaria sostenible y opciones de consumo éticas. Organizaciones como el PNUMA y asociaciones comerciales como GFI destacan cómo la carne cultivada puede reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la seguridad alimentaria mundial. Según informes del PNUMA, la carne cultivada sería una solución esencial para el futuro de la alimentación, ya que mitigaría la degradación ambiental causada por la ganadería tradicional.
Además, este mercado ha experimentado un mayor desarrollo gracias a la participación de organismos gubernamentales y asociaciones industriales. En este sentido, el USDA y la Agencia Alimentaria de Singapur establecieron los estándares regulatorios al autorizar la comercialización de carne cultivada, sirviendo así como punto de partida para otros productos. También se requiere financiación para la investigación e innovación a través de la Unión Europea, garantizando al mismo tiempo la uniformidad de sus marcos regulatorios en todos sus Estados miembros. Organizaciones comerciales, como la Coalición de Carne Cultivada, abogan por prácticas de etiquetado justas y promueven la concienciación del consumidor para asegurar la entrada fluida de nuevos productos al mercado.
Recientemente, las agencias gubernamentales han autorizado productos de carne cultivada en laboratorio en respuesta a la considerable expansión del mercado. Se esperaba que en 2023 el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) autorizara la venta de productos de pollo cultivado de empresas como UPSIDE Foods y GOOD Meat. Este es un hito importante en la comercialización de una proteína alternativa. Asimismo, Singapur fue el primer país del mundo en autorizar la carne cultivada a través de sus agencias reguladoras, con ventas que comenzaron a principios de 2020, estableciendo un modelo que otros países han imitado.
Estas licencias garantizan que la carne cultivada cumpla con estrictos estándares de seguridad, lo que aumenta la confianza del consumidor. Según informes del PNUMA, la definición de marcos regulatorios es crucial para la adaptación del sector a los objetivos de salud pública y medioambientales. El establecimiento de regulaciones rigurosas de etiquetado e inspección por parte del gobierno fomenta un entorno favorable para la industria de la carne cultivada, al tiempo que aborda las preocupaciones ecológicas y de seguridad alimentaria.
La notable mejora en las capacidades tecnológicas se debe principalmente a la financiación mediante iniciativas gubernamentales para la investigación y el desarrollo. Por ejemplo, la Unión Europea otorga cuantiosas subvenciones a proyectos destinados a ampliar las tecnologías de cultivo celular y establecer medios de cultivo rentables para la carne cultivada. Del mismo modo, Japón ha invertido en investigación para analizar la viabilidad de la carne cultivada en su estrategia general de seguridad alimentaria.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) subraya que la financiación pública de la I+D es fundamental para lograr avances significativos en la tecnología de la carne cultivada, especialmente en áreas como los medios de cultivo libres de suero y la optimización de biorreactores. Estos avances reducen la dependencia de la ganadería tradicional, contribuyendo así a los objetivos de sostenibilidad ambiental. Los esfuerzos de los organismos gubernamentales ponen de relieve la importancia de fomentar la innovación para superar las barreras técnicas y alinear el sector con los objetivos globales de sostenibilidad y salud.
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Las instituciones globales que priorizan la sostenibilidad han influido significativamente en el mercado mundial. El PNUMA informa que la ganadería convencional desempeña un papel importante en las emisiones de gases de efecto invernadero, la deforestación y el consumo de agua. Según informes del PNUMA, la alternativa de la carne cultivada puede reducir la huella ambiental de la producción de carne hasta en un 90 % en indicadores específicos. Las autoridades de la Unión Europea y Singapur han destacado el papel de las proteínas alternativas en el logro de los objetivos climáticos y de biodiversidad. La creación de fuentes de proteínas sostenibles responde directamente a la necesidad urgente de mitigar los efectos adversos del cambio climático.
En segundo lugar, los acuerdos internacionales sobre el cambio climático, como el Acuerdo de París, instan a los gobiernos a centrarse más en la investigación y la comercialización de tecnologías alimentarias de bajo impacto, como la carne cultivada. La promoción de proteínas alternativas por parte del PNUMA coincide con los objetivos de reducir la contribución de la ganadería a las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente metano, un problema que ha cobrado mayor relevancia debido a la mayor fermentación entérica en estos animales. Todos estos factores crean un entorno propicio para la carne cultivada.
Los desafíos globales en materia de seguridad alimentaria han impulsado el desarrollo de la carne cultivada como una fuente confiable de proteínas. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha destacado la necesidad de satisfacer la creciente demanda de proteínas de una población que se prevé alcance los 9.800 millones de personas para 2050. La solución escalable que ofrece la carne cultivada contribuirá a reducir la dependencia de la ganadería convencional, al tiempo que garantiza un suministro estable de alimentos. Investigaciones gubernamentales, con el apoyo de la FAO y el PNUMA, han demostrado que la carne cultivada podría paliar la escasez de alimentos en regiones con recursos limitados.
Más recientemente, el PNUMA y la FAO han promovido la agricultura celular como medida de mitigación de riesgos para pandemias y enfermedades zoonóticas causadas por la ganadería tradicional. La producción de carne cultivada se lleva a cabo en un entorno controlado, eliminando la mayoría de los riesgos para la salud presentes en la producción convencional. Este es el doble beneficio de la carne cultivada: abordar los problemas de seguridad alimentaria y salud pública, lo que la sitúa en la cima de la agenda de innovación agrícola de los gobiernos de todo el mundo.
Los elevados costes de producción constituyen uno de los principales retos a los que se enfrenta la carne cultivada para su comercialización a gran escala. Según informes de la FAO, la producción de carne cultivada requiere tecnologías avanzadas como biorreactores, medios de cultivo y sistemas de control de calidad rigurosos. Todos estos elementos son costosos. Además, el PNUMA destacó que los medios de cultivo libres de suero, uno de los componentes críticos, tienen un coste que representa una parte importante de los costes de producción. Esto dificultará enormemente alcanzar la paridad de precios con la carne convencional. Entre las barreras financieras también se incluyen las dificultades de entrada para las pequeñas y medianas empresas.
A pesar del continuo desarrollo de la agricultura celular, aumentar la producción para satisfacer la demanda mundial sigue siendo un reto técnico y económico. Estudios financiados por gobiernos, como los realizados por la Unión Europea, indican que las economías de escala solo se lograrán mediante una inversión significativa en infraestructura e innovación. La FAO también ha señalado que la carne cultivada podría seguir siendo un producto de nicho, accesible únicamente a mercados de alta gama sin una financiación pública y privada sustancial. Por lo tanto, sus elevados costes de producción impedirán que la carne cultivada se generalice y sea más asequible, retrasando su integración en los sistemas alimentarios convencionales.
El mercado mundial de carne cultivada se expande rápidamente, impulsado por la creciente demanda de soluciones alimentarias sostenibles, los avances tecnológicos y los marcos regulatorios favorables. Este crecimiento se ve impulsado por el interés de los consumidores en alternativas proteicas éticas y ecológicas. La carne cultivada ofrece una solución prometedora a los desafíos alimentarios mundiales al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de tierras asociado con la ganadería tradicional. Empresas clave como Aleph Farms, Mosa Meat y Eat Just están liderando los avances en la tecnología de cultivo celular, lo que permite la producción a gran escala.
Con la creciente concienciación de los consumidores y las crecientes preocupaciones medioambientales, surgen oportunidades para los productos cárnicos cultivados como el pollo, la ternera ymariscosSu expansión continúa, especialmente en regiones con tierras cultivables limitadas o un alto consumo de carne. La colaboración entre industrias es fundamental para aumentar la producción y reducir los costos en este sector emergente.
Se prevé que el sector avícola lidere el mercado debido a su mayor aceptación y rápida adopción. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), la carne de ave es un área clave para la industria de la carne cultivada, ya que es más fácil de producir que otros tipos, como la carne de res y de cerdo. La estructura celular más sencilla de la carne de ave permite un crecimiento y desarrollo más eficientes en laboratorios, lo que la convierte en el primer producto comercialmente viable en el sector de la carne cultivada.
Además, la carne de ave ya es una de las proteínas más consumidas a nivel mundial; por lo tanto, existe una clara demanda de métodos de producción alternativos para cumplir con los objetivos de seguridad alimentaria mundial y las iniciativas de sostenibilidad.
El segmento de nuggets y hamburguesas lidera el mercado de la carne cultivada debido a su familiaridad y a su amplia base de consumidores. Los nuggets y hamburguesas cultivadas son más fáciles de vender al público general, ya que estos productos ya tienen cierta demanda en los sectores de restauración y venta minorista. Un informe de la Comisión Europea indica que la mayor parte de la carne que se consume a nivel mundial corresponde a alimentos precocinados, como hamburguesas y nuggets. Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y otros gobiernos han destacado que las alternativas a la carne procesada se integrarán cada vez más en los sistemas alimentarios sostenibles.
La tecnología basada en andamios dominará los métodos de producción en el mercado debido a su capacidad para replicar la estructura natural del tejido muscular. Según el USDA y la FDA, esta tecnología es el método más avanzado y comercialmente viable para producir carnes complejas y estructuradas. Consiste en el crecimiento de células animales sobre un andamio, que imita la matriz extracelular que sostiene los tejidos en los organismos vivos, lo que permite la fabricación de carne texturizada de alta calidad. La aprobación regulatoria de esta tecnología también se está produciendo con mayor rapidez, ya que se ajusta mejor a las normas de seguridad y calidad alimentaria.
Las organizaciones gubernamentales, desde la FDA hasta la Comisión Europea, apoyan cada vez más la tecnología basada en andamios, otro factor importante que impulsa su predominio.
Se prevé que el sector minorista domine la distribución debido a su amplio alcance y a la creciente preferencia de los consumidores por productos sostenibles. Informes gubernamentales, como los de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), destacan el papel fundamental de los canales minoristas en la introducción de productos alimenticios innovadores a una amplia base de consumidores. Los supermercados y las tiendas de comestibles se están consolidando como canales clave para la distribución de proteínas alternativas, ya que ofrecen a los consumidores un fácil acceso a un gran número de personas que buscan cada vez más fuentes de alimentos sostenibles y responsables.
Además, los minoristas desempeñarán un papel fundamental en el establecimiento de los productos cárnicos cultivados como productos de consumo masivo y, por extensión, en ganarse la confianza de los consumidores, ya que estos estarán más dispuestos a comprar la alternativa cultivada en laboratorio si es fácilmente accesible en sus entornos de compra habituales.
América del Norte domina el mercado global, gracias a diversos factores, como tecnología superior, claridad regulatoria y una demanda creciente por parte de los consumidores de opciones alimentarias sostenibles. Con directrices regulatorias claras del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), los productos cárnicos cultivados han irrumpido rápidamente en el mercado, y Estados Unidos se encuentra en el epicentro del desarrollo del mismo. Este marco regulatorio brinda a las empresas la confianza necesaria para invertir y expandir sus operaciones, lo que convierte a América del Norte en líder.
Además, la creciente concienciación de los consumidores y la demanda de alternativas alimentarias éticas y sostenibles impulsarán el mercado regional. Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los consumidores norteamericanos son cada vez más conscientes de las implicaciones ambientales y sociales de la producción tradicional de carne y, por lo tanto, demandan cada vez más alternativas cárnicas producidas mediante métodos de laboratorio. La sólida infraestructura de producción y distribución de alimentos de la región refuerza aún más su posición, convirtiendo a Norteamérica en el actor dominante del mercado mundial de carne cultivada.
Asia-Pacífico es la región de mayor crecimiento debido al rápido aumento de la población, la urbanización y las iniciativas gubernamentales para la producción sostenible de alimentos. El Banco Asiático de Desarrollo afirma que Asia-Pacífico presenta la mayor demanda de soluciones de seguridad alimentaria debido a su población. Países como China e India se enfrentan a limitaciones ambientales y de recursos derivadas de la cría tradicional de animales, lo que obliga a sus gobiernos a buscar alternativas como la carne cultivada. Tan solo en 2020, Singapur hizo historia al ser el primer país en aprobar la venta de carne cultivada, abriendo el camino para otros países de la región.
Además, el creciente número de personas de clase media en Asia-Pacífico está, a su vez, modificando los hábitos alimenticios, y cada vez más personas demandan mejores fuentes de proteínas. La FAO afirma que la creciente urbanización de las poblaciones pone las proteínas alternativas en el punto de mira de la demanda de los consumidores, especialmente en los centros urbanos, donde la seguridad alimentaria es una preocupación importante.
Los principales actores del mercado de la carne cultivada se centran en aumentar la producción, avanzar en la tecnología alimentaria y establecer alianzas estratégicas para mejorar la disponibilidad y la accesibilidad de alternativas cárnicas sostenibles.
Eat Just, Inc. es una empresa estadounidense de tecnología alimentaria especializada en carne cultivada y productos proteicos de origen vegetal. La compañía se centra en crear alternativas más saludables, sostenibles y éticas a los productos tradicionales de origen animal. Eat Just es conocida por desarrollar productos cárnicos cultivados en laboratorio, siendo su pollo cultivado en laboratorio el primero en recibir la aprobación regulatoria para su venta en Singapur. La empresa busca abordar los desafíos globales de seguridad alimentaria, sostenibilidad y bienestar animal mediante soluciones alimentarias innovadoras.
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Anantika Sharma is a research practice lead with 7+ years of experience in the food & beverage and consumer products sectors. She specializes in analyzing market trends, consumer behavior, and product innovation strategies. Anantika's leadership in research ensures actionable insights that enable brands to thrive in competitive markets. Her expertise bridges data analytics with strategic foresight, empowering stakeholders to make informed, growth-oriented decisions.
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